Me voy no porque el amor se haya apagado, sino porque en tu quietud me desvanezco. Me voy porque si me quedo,has demostrado que nunca notarás que siempre estuve.
Soy el eco de un susurro en tu oído, la sombra que se alarga en tu ventana, el sí que repetí, ya envejecido, y que tu corazón nunca afanaba.
Porque si me quedo, nunca te vas a dar cuenta que siempre estoy seré el mueble olvidado, el fondo de tu ausencia constante y lenta, el precio de tu adiós, silenciado.
Me voy para gritar con mi vacío lo que mi presencia nunca logró: que eras, para Ambos nuestros mundos significaban , en el mío un laberinto, y yo, en el tuyo, solo un paso atrás.
Y al irme, quizás entonces sientas, no mi falta, sino el peso de lo cierto: que lo que nunca duele , nunca cuenta, y que el amor más grande fue el desierto que regué con paciencia infinita, hasta que la arena entendió que estaba sola, y se bebió el agua de mi cita.
Me voy para dejar de ser tu olvido, para que al fin,en tu silencio,