Hace poco recibí una carta por un pedido de ayuda. Era un sujeto que en su momento no conocía, pero que ahora se ha vuelto en buen aliado. A continuación relataré su carta, de cómo terminó envuelto en una serie de acontecimientos que lo llevaron a estar preso en una celda al otro lado del mundo.

Reciba un cordial saludo, Óscar Arnulfo Romero. Le será extraño que un individuo como yo le envíe una carta, pero si se la envío es porque no tengo a nadie más a quien acudir.
Yo fui elegido por mi líder para una misión diplomática en tierras rusas. Debía crear una embajada y establecerme en dicho país.

Mi jefe estuvo muy insistente en que abordara el primer avión a Rusia, como si no pudiera esperar un solo segundo para que empezara mi misión en dicho país.

Mas grande fue mi sorpresa cuando la primera noche de llegar a Moscú se libró una redada entre las fuerzas rusas y letonas.

En dicho conflicto yo fui capturado y encerrado en una cárcel. No me dieron ni una sola explicación ni ninguna razón de por qué había sido encerrado. Ni siquiera había contactado con ningún ciudadano o miembro del gobierno ruso todavía.

No me dieron explicaciones, mas tenía una confianza inexplicable: sabía que mi líder, quien me mandó a esta misión, regresaría por mí y me salvaría. Mas no fue así. Me había abandonado. Me dejó solo, sin ayuda, sin contactos, sin amigos, en un país que no conocía y ahora encerrado en una prisión. No sé qué hacer ni a quién acudir.

Solo me queda pedirle su ayuda. Sé que no nos conocemos y también sé que no tiene ningún motivo por el cual ayudarme, pero entiéndame, estoy desesperado. No sé qué hacer y no sé cuánto tiempo más pueda aguantar en esta prisión. ATT: Hitokiri.

Al leer su relato me había quedado helado, pasmado, sorprendido, anonadado y perturbado. Cada párrafo que leía me dejaba más turbado que el anterior, así que decidí tomar acciones en el caso.
Contacté con un antiguo amigo del gobierno ruso y le pedí que ayudara a este joven. No solo que lo rescatara, sino que le diera el cargo que merecía.
Así fue como se llevó a cabo la operación de rescate. Siete horas de pura angustia hasta que se dio la señal: el objetivo está a salvo y seguro.

La felicidad me inundó en ese momento. Ese joven que había pasado por tanto era libre por fin, y será nombrado como nuevo embajador de Rusia.

Me gustaría que la historia terminara aquí, con final feliz para todos, pero lamentablemente no es así. Nuevamente las dudas me inundaron: ¿por qué su líder lo mandó a una misión y no le dio el contacto de ningún miembro del gobierno al joven? ¿Por qué lo abandonó en una celda fría de Letonia? ¿Esto es acaso solo el inicio de algo más grande? ¿Tendrá esto algo que ver con el atentado a mi persona de hace unos días?
No lo sé. Lo único que sé con seguridad es que siempre estaré aquí para ayudar al necesitado y al hambriento, al débil y al desvalido. Porque yo soy la voz de los sin voz. Porque un hombre fuerte se protege a sí mismo, pero los más fuertes protegen a los demás.

Un saludo y un abrazo a mi amigo en Rusia. Y un saludo a esta comunidad de War Era.
Prólogo


