Compatriotas, en estos oscuros y críticos últimos dias mucho ha cambiado. Chile ha sido golpeado, fragmentado y humillado: nos han vencido numerosas veces, tuvimos un juicio digno de circo, el presidente ha dejado el cargo, y el territorio ha sido dividido por la fuerza. El norte ocupado, Santiago bajo control extranjero y el sur sometido. Ahora mismo estamos perdiendo el último territorio plenamente chileno: Temuco. No comparto la decisión de dejarlo caer, pero reconozco que su defensa hoy sería un esfuerzo en vano, aunque solo de forma temporal.

El presidente, el cual está revisando sus últimas obligaciones en un bunker de alta seguridad, se despidió con palabras tibias. Es justo reconocer que intentó mantener el país a flote con un gobierno debilitado y mal heredado, pero agradecer el intento no absuelve el resultado. La falta de liderazgo, la corrupción sin pudor y subestimar al enemigo sellaron la caída de nuestros territorios. Gobernar también es saber conducir a la gente, y eso no se logró.

Llamo a la calma, porque el caos favorece al invasor, pero calma no es resignación. Santiago no ha sido olvidado. La Patagonia no está perdida mientras su gente resista. El norte no está solo. Y Temuco, aunque abandonado por estrategia, no está perdido en el espíritu de su gente.
No hubo órdenes claras ni liderazgo militar efectivo. Aun así, quienes visten uniforme —y quienes sienten el deber— deben prepararse. Vendrán tiempos donde no bastará con mirar y o preocuparse solo por el dinero propio: hará falta disciplina y asumir responsabilidades.

Estamos a pocas horas de que las urnas abran, es necesario que todos escuchemos, dialoguemos y votemos con sabiduria en este nuevo proceso, y al próximo presidente o presidenta le exigimos visión crítica, coraje y un liderazgo militar real. Pero recuerden que todos tenemos que construir el Chile qué queremos, lideres, soldados, ciudadanos, refugiados y pudus.
Como congresista lo digo sin rodeos: nos han quitado territorio, pero no el corazón. Que el miedo no paralice ni la rabia divida. Chile ha caído antes y siempre se ha levantado. Mantengan la calma, sí, pero mantengan el fuego encendido. Habrá que resistir, reconstruir y recuperar. Y eso no lo hará un cargo, sino las personas que decidan dar el paso cuando llegue el momento.

Mr. Polaris
Congresista