
Ciudad de México, War Era. — La guerra que enfrenta a México contra Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua ha dado un nuevo y peculiar giro después de que el ex-presidente mexicano /user/69a768652b9ecc888d1a4503, actualmente de vacaciones pero todavía activo en los asuntos de Estado, ordenara la captura del presidente guatemalteco /user/68386302a484755f062b16a8.
Los acontecimientos comenzaron cuando el Ministro de Asuntos Exteriores de México, /user/6a9b14b662ecf063a020e3e6, intentó abrir negociaciones con Guatemala:
«Si necesitan que abramos un canal de voz para discutir el acuerdo más fácil, también estoy abierto a eso. Un saludo.»
La respuesta mexicana llegó poco después, cuando Díaz perdió la paciencia ante el silencio diplomático:
«No tenemos todo el día... Contesten o los mando a levantar con gente del señor gomarus.»
La amenaza, sin embargo, no pareció intimidar al gobierno guatemalteco. A las 11:28, /user/69f0af79ae61dc7663a8dbf4 respondió desafiante:
«Nos gusta la guerra. Vamos a tomar todo México.»
La respuesta de Díaz fue inmediata y contundente:
«Me llevaré a su líder entonces...»

Pocos momentos después, lo que comenzó como una negociación diplomática terminó con el presidente guatemalteco /user/68386302a484755f062b16a8siendo presuntamente secuestrado por las fuerzas mexicanas.
Según la versión mexicana, la operación fue una consecuencia directa de la negativa guatemalteca a responder a los intentos de negociación. Con México manteniendo actualmente territorios conquistados en Guatemala y otros países de la región, Díaz habría decidido que, si Guatemala no quería hablar con sus diplomáticos, tendría que hacerlo directamente con su presidente.
La operación ha provocado indignación inmediata en Guatemala.
/user/69f0af79ae61dc7663a8dbf4 declaró:
«Su transgresión no quedará impune.»
El incidente ocurre en medio de una guerra a gran escala entre México y el bloque formado por Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. México ha conseguido establecer control sobre partes de los territorios enemigos, convirtiendo el conflicto en una lucha tanto militar como política.
Mientras los ejércitos continúan enfrentándose por el territorio, la diplomacia parece haber tomado un camino bastante menos convencional.
Desde el gobierno mexicano, la postura parece clara:
Si el presidente enemigo no responde en la embajada, México irá por él.
Y así, mientras Porfirio Díaz disfruta de sus vacaciones en Los Cabos, un presidente extranjero aparentemente disfruta de unas vacaciones bastante menos voluntarias.
«México pierde la paciencia: Guatemala pierde a su presidente.»