El mundo ha experimentado cambios significativos tras la última actualización de los bonos de producción. Productos que anteriormente se elaboraban con un 35 % de bonificación hoy apenas alcanzan el 18 %, e incluso descienden hasta un 6 % en algunos casos, como el del pescado cocinado. Los niveles más bajos están sintiendo con mayor fuerza los efectos de un bolsillo cada vez más ajustado: si antes 2 BTC bastaban para comprar dos panes, hoy apenas alcanzan para uno. Los nuevos ciudadanos hoy nacen pobres. Las calles se han llenado de personas pidiendo ayuda y consejos, mientras que la incapacidad de los gobiernos para ofrecer apoyo en estos tiempos difíciles ha terminado por pasar factura.
Si bien las políticas del juego están orientadas a la creación de un mercado más profundo y dinámico, en la práctica han dado lugar a una crisis sin precedentes, que se ha traducido en un marcado proceso inflacionario.
A modo de hipótesis, otro factor que podría estar presionando al alza los precios es la ya no tan reciente caída de Venezuela y la consecuente expulsión de todo su BTC hacia el mercado. Esta mayor movilidad de divisas pudo haber generado un aumento desmedido de los precios, como respuesta al vaciamiento del tesoro venezolano a través de bountys.
Es de esperar que estos niveles se mantengan.
Recordamos también que nuestra apuesta hace 17 días atrás por el crudo refinado ha dado sus frutos con una ganancia inedita del 98%. En estos momentos la recomendación es mantener el oil, ya que nos encontramos en pleno proceso inflacionario. Pero los que les gusta menos el riesgo, es buen momento de vender una parte de lo comprado para asegurar ganancias e invertir en otros mercados.