Diario de un camarón. Día 1

Na7su26 de abril de 2026entertainment

Diario recuperado de las guerras de Warera ennlas feonteras Venezolanas. Este diario fue traducido del camarón al español.

Día 1: Las aguas se tiñen de rojo

Comencé este diario queriendo dejar algo para mis seres queridos si algo me pasa en la guerra. No lo pensé necesario pero desde lo que pasó ayer... ya no estoy tan segura de mi suerte. El agua está turbia hoy. Ya no sabe a sal y libertad, sabe a pólvora y traición.

Si alguien encuentra este diario flotando entre los escombros, quiero que sepan que empezamos con orgullo. Nuestro avance fue glorioso; las brigadas venezonalas marchábamos con las pinzas en alto, reclamando cada centímetro de nuestro territorio y admito que mucho más, imparables, como la marea misma. Creíamos que la victoria estaba al alcance de nuestras antenas.

Pero entonces cayó la noche y con ella, la puñalada por la espalda.

Colombia. Nuestro hermano de corrientes. Confiábamos en ellos, compartíamos el mismo mar, la misma historia. Nos emboscaron cuando nuestras corazas descansaban, cuando nuestros ojos saltones miraban las estrellas creyendo que el flanco occidental estaba seguro. El ataque fue brutal. Vi a muchos de mis hermanos caer, sus caparazones destrozados por el fuego cruzado en la oscuridad. El sonido de esa emboscada todavía resuena en mi cabeza y hace que mis patas tiemblen sin control.

Tengo miedo. Un miedo profundo y helado que se me mete bajo la carne. Cierro los ojos y solo puedo pensar en mi amado y en nuestros pequeños, nadando tranquilos en las aguas dulces de Carabobo, esperando que mami vuelva a casa. Les prometí que regresaría. Les prometí que este país sería seguro para que crecieran fuertes y libres. El solo pensamiento de no volver a ver sus pequeñas antenitas me desgarra por dentro.

Pero el miedo no me va a paralizar. No hoy. Confío en nuestro presidente gato Lomito. Ha estado defiendo la capital para darnos tiempo de respirar.

Nos estamos reagrupando. Estamos heridos, estamos mojados y manchados, pero la furia nos mantiene a flote. Nos estamos atrincherando con todo lo que nos queda para lanzar el contraataque. Caracas es nuestra. Sus calles, sus charcos, su concreto... Si quieren tomar la capital, tendrán que pasar por encima de cada uno de nosotros. Y si llegan a tomarla, debemos asegurarnos de que el costo será muy alto.

Mi caparazón es frágil frente a sus armas, lo sé. Pero mi corazón late con la fuerza de un océano entero. Por mi familia, por mis hermanos caídos y por Venezuela.

Mañana volveremos a marchar. No daremos ni un paso atrás.