DUCKVERSE | Capítulo nº5 - Cuackman

Howard_I_El_Pato22 de octubre de 2026news

CUACKMAN

Cuando cae la noche, las cuentas también se ajustan

Desde la muerte de Sr. Cuack, algo había cambiado en el Sagrado CuackMandato.

Patovello investigaba.

Howard desconfiaba.

Cuackastro guardaba demasiados secretos.

Y alguien seguía matando.

Pero aquella noche, por primera vez, alguien decidió devolver el golpe.

LA SOMBRA

Dos hombres corrían por los tejados de la capital.

Habían robado documentos de un archivo del Mandato.

No dinero.

No joyas.

Expedientes.

Uno de ellos miró hacia atrás.

—¿Nos siguen?

—Nadie sabe que estamos aquí.

Entonces se apagaron las luces.

Silencio.

Un golpe.

Después otro.

Cuando la iluminación volvió…

uno de los hombres ya estaba en el suelo.

El segundo levantó la mirada.

Sobre una cornisa había una figura.

Capa oscura.

Máscara.

Dos ojos clavados en él.

—¿Quién coño eres?

La figura descendió lentamente.

—El que viene a cobrar.

A la mañana siguiente, TelePato abrió sus informativos con una noticia extraña.

«Dos delincuentes han sido encontrados maniatados frente al Palacio de Justicia. Junto a ellos aparecieron varios documentos robados y una nota.»

Silvi La Pata Orriols leyó personalmente el mensaje.

“TODO CRIMEN DEJA UNA DEUDA.”

En las redes del Mandato empezaron a llamarlo de muchas maneras.

El Pato Negro.

El Vigilante.

Batcuack.

Pero uno de los nombres terminó imponiéndose.

CUACKMAN

EL CONSEJO

Howard dejó el periódico sobre la mesa.

—¿Ahora tenemos un justiciero?

Pato_Primer sonrió.

—Mientras detenga criminales…

Patovello negó con la cabeza.

—Mientras sepamos quién decide quién es criminal.

Supato suspiró.

—¿Podemos tener una semana normal?

Nadie respondió.

Pato V permanecía sentado en silencio.

Howard lo miró.

—¿Tú qué opinas?

El Tesorero Real se encogió de hombros.

—Que todo delincuente termina dejando un rastro.

—¿De sangre?

Pato V sonrió ligeramente.

—De dinero.

Patovello lo observó durante unos segundos.

Demasiados.

AQUELLA NOCHE

El Banco del Mandato llevaba horas cerrado.

Pato V atravesó solo uno de sus pasillos.

Llegó hasta una antigua cámara acorazada.

Introdujo una llave.

Después otra.

La enorme puerta se abrió.

Detrás no había oro.

Había mapas.

Pantallas.

Armas.

Fotografías.

Expedientes.

Y, en el centro…

un traje oscuro.

Pato V dejó su reloj sobre la mesa.

Se quitó la chaqueta.

Y contempló su máscara.

Sobre una pantalla aparecía una nueva noticia.

OTRO POSIBLE OBJETIVO.

Pato V sonrió.

—Intereses pendientes.

Las luces se apagaron.

Minutos después, una figura salió al exterior del Banco y desapareció entre los tejados.

De día controlaba el dinero del reino.

De noche…

cobraba las deudas que nadie más podía cobrar.

CUACKMAN HABÍA ENTRADO EN JUEGO.

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