Ecos de una Guerra No Vivida

Ae21 de febrero de 2026entertainment

Se dice que la guerra es el terreno de los hombres, pero aquí, entre estas trincheras de barro y esperanza, solo veo niños...

No hay medallas ni etiquetas que valgan la pena cuando miras a tu lado y ves a un compañero que aún debería estar aprendiendo a vivir, no a morir.

Nos han entregado herramientas de construcción para intentar que este suelo florezca, pero ante la amenaza, solo nos queda empuñar un cuchillo y el coraje de quien no tiene nada más que perder.

No hay fusiles automáticos ni blindados protegiendo nuestra piel; solo nuestra voluntad de que esta tierra renazca de sus cenizas

¿Es esto patriotismo? ¿O es simplemente un fracaso generacional que nos obliga a pagar, con nuestra juventud, los errores que otros no supieron resolver?

No estamos aquí por la ambición de un mando, ni por el fervor de las banderas que ondean en palacios lejanos. No nos mueve la economía de los poderosos ni la expansión de fronteras que jamás pisaremos.

Estamos aquí porque esta batalla nos fue impuesta; porque el frente de batalla no es una línea lejana, sino nuestras propias calles ocupadas por botas extranjeras.

"No celebramos esta guerra; maldecimos que el mundo nos acorralara hasta no dejarnos más opción que ser soldados antes que personas. Nos obligaron a empuñar el acero y nos marcaron como los culpables por el solo pecado de resistir en nuestra propia tierra.

Es la hipocresía de un sistema que nos impuso la violencia como lenguaje, y ahora se escandaliza porque aprendimos a hablarlo para defender lo único que nos queda.


No desvanezcan, nos une un objetivo en común, y bajo ese objetivo, está vez, caminaremos hacia el amargó final