Cada 15 de septiembre, las naciones de Centroamérica laten al ritmo de un solo corazón. Es la fecha en que el cielo turquesa y azul se llena del sonido glorioso de los tambores, el flamear de los pabellones patrios y el grito unánime de libertad de todo un pueblo. Celebrar la independencia de Centroamérica y Honduras es honrar la herencia valiente de quienes soñaron con un istmo unido, próspero y soberano.

I. El Amanecer del 15 de Septiembre de 1821
La historia cambió su rumbo en el Palacio Nacional de Guatemala en 1821. Visionarios e ilustres pensadores, entre ellos el sabio prócer hondureño José Cecilio del Valle, redactaron y proclamaron el Acta de Independencia que rompería pacíficamente los lazos coloniales. Aquel momento selló el destino de Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, dando paso a una era de autodeterminación y patriotismo.

II. La Antorcha de la Paz: El Fuego de la Unidad
Uno de los símbolos más hermosos y profundos de nuestra libertad es el recorrido de la Antorcha de la Paz y la Libertad Centroamericana. Transportada en relevos por jóvenes y estudiantes a lo largo de más de 1,300 kilómetros desde Guatemala hasta Costa Rica, este fuego simboliza la fraternidad inquebrantable de nuestras repúblicas y el compromiso continuo con la paz y la concordia regional.

III. Fervor, Orgullo y la Honra de Ser Centroamericanos
En cada rincón de Honduras y del istmo, el mes de septiembre viste las calles de fiesta y tradición. Las bandas marciales, las danzas folclóricas y los desfiles patrióticos desbordan gallardía y alegría. Ser centroamericano significa llevar con honra nuestras raíces Mayas y Lencas, la calidez de nuestra gente, la majestuosidad de la Guacamaya Roja y el legado inolvidable del General Francisco Morazán.

"Nuestra patria es una e indivisible, tan hermosa como el ideal que nos une."
¡Que viva la independencia de Honduras y que flamee siempre eterna la fraternidad de Centroamérica!