El coronel no tiene quien le escriba

Gotex10 de agosto de 2026entertainment

Hoy me van a permitir hacerle un homenaje a quien fuera uno de mis autores favoritos, con una de sus obras que, aunque considerada una de las más sencillas de su producción, refleja una realidad brutal y perfectamente extrapolable a otros personajes y otras historias.


El coronel es un hombre desdichado que, después de la guerra, regresa a casa para enfrentarse a una vida marcada por la pobreza y la incertidumbre. Lleva años esperando la aprobación de su pensión, una pensión que nunca llega.

Cada mañana se dirige al correo con la esperanza de encontrar, por fin, la resolución que cambie su vida. Pero cada día regresa a casa con las manos vacías.

Cansado de su situación y desoyendo los consejos de su mujer, el coronel decide criar un gallo de pelea. En él deposita toda su esperanza. Está convencido de que aquel animal puede ser la oportunidad que necesitan para salir adelante, y por eso invierte sus últimos ahorros en alimentarlo y prepararlo para las peleas.

Pero el dinero se acaba.

Ahora solo pueden darle al gallo unos cuantos granos secos mientras esperan el día de la pelea.

Un amigo de su difunto hijo se ofrece a alimentar al animal y el coronel acepta. Sin embargo, la situación en casa sigue empeorando.

Durante una visita, su compadre le dice que, si decide vender el gallo, podría pagarle 900 pesos por él. Pero cuando el coronel descubre las maniobras y sacrificios que su mujer debe hacer diariamente para conseguir algo que llevarse a la boca, empieza a considerar seriamente venderlo.

Finalmente, decide hacerlo.

Pero su compadre ya no ofrece 900 pesos.

Solo 400.

El coronel duda.

Un día, mientras visita al gallo, lo encuentra entrenando para la pelea. Entre el ruido, la gente y el entusiasmo que despierta el animal, algo cambia dentro de él.

El coronel decide que no lo venderá.

Se lleva al gallo de vuelta a casa.

Allí, después de una discusión con su mujer, ella, desesperada, le hace una última pregunta:

Dime… ¿qué comemos?

Y el coronel, después de toda una vida esperando, de años de hambre, de cartas que nunca llegan y de esperanzas depositadas en un gallo, responde:

Mierda.

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