Durante un tiempo, la Providencia quiso que mi espada sirviera lejos de España.
Las costas de Cabo Verde fueron mi campo de batalla. Allí combatí junto a hombres valientes, defendiendo cada palmo de tierra frente a quienes pretendían imponer el caos. Cada amanecer traía una nueva prueba de fe; cada noche terminaba con el acero manchado y la convicción intacta.
Antes de partir, el Señor me concedió una última batalla. No podía abandonar aquella tierra sin empuñar una vez más mis armas. Combatí hasta el último aliento, entregando todo cuanto podía dar. Cuando cayó el silencio, sentí que mi deber con Cabo Verde había quedado saldado.

Porque un inquisidor no abandona su puesto mientras quede un solo hereje al que combatir. No busca la gloria. No cuenta los méritos. Solo responde al deber que le ha sido encomendado.
Ahora la llamada llega desde mi verdadera patria.
España vuelve a necesitar soldados.
Vuelve a necesitar disciplina.
Vuelve a necesitar una fuerza capaz de resistir a quienes amenazan con dividirla.

Hace tiempo tuve el honor de servir como Presidente durante tres legislaturas. Junto a muchos hermanos de armas conseguimos que España dejara de ser una nación olvidada para convertirse en un reino respetado incluso en los días más oscuros de la Guerra Mundial.
Pero el pasado no gana las guerras del mañana.
Los laureles se marchitan.
La fe y la disciplina permanecen.

Regreso para aceptar una nueva misión como Ministro de Defensa, porque toda cruzada necesita orden antes de la batalla, y todo ejército necesita una voluntad firme que lo mantenga unido cuando el enemigo golpea.
Mi deber será reunir a nuestros guerreros.
Forjar una fuerza digna de España.
Preparar a los veteranos.
Enseñar a los nuevos.

Y recordar a todos que ningún hereje es invencible cuando una nación permanece unida bajo un mismo estandarte.
Que nuestros enemigos escuchen estas palabras.
No regresamos movidos por el odio.
Regresamos guiados por la convicción.
Mientras quede un solo soldado dispuesto a empuñar su arma...
Mientras quede un solo inquisidor dispuesto a mantener viva la llama...
La herejía jamás conocerá la victoria.
Hoy dejo Cabo Verde con gratitud.
Mañana vuelvo a España con una nueva misión.
Que tiemblen los herejes.
Porque https://app.warera.io/mu/690ffaf9fec87ce6645bf32f vuelve a marchar.

Deus Vult. Por España.