El despertar fue amargo, teñido de una impotencia que pronto se transmutó en un fuego incontrolable. Los venezolanos no esperaron órdenes ni clarines; tomaron lo que tenían a mano, herramientas, valor y rabia, y se convirtieron en un muro de carne y acero. La coalición enemiga esperaba encontrar un pueblo humillado, pero tropezaron con una ira desenfrenada.
Y no estaban solos. El clamor de la justicia resonó en los salones de los aliados de la libertad. Desde las selvas de Brasil hasta los bosques de Alemania, pasando por el temple de España, Portugal, Rumanía, Serbia, y el apoyo incondicional de los hermanos de Bolivia, Perú Y todos los demás, completamente unidos. El mundo entendió que defender a Venezuela era defender la dignidad.
La guerra es una maestra cruel. Cuando el humo de la batalla comenzó a disiparse y la energía de los invasores se agotó, la verdad quedó desnuda: Colombia estaba sola. Sus "amos", los mismos que les susurraron mentiras al oído para lanzarlos al matadero, retrocedieron a las sombras en cuanto el suelo empezó a temblar bajo sus pies. Los olvidaron, como se olvida a un instrumento que ha dejado de ser útil.
Ahora, los campos de batalla ya no rugen de odio; solo exhalan suspiros de fatiga. Las botas venezolanas y aliadas avanzan sobre el terreno ganado, pero no hay júbilo en su marcha...
No hay sed de gloria en el avance hacia Bogotá, solo una tristeza infinita. Los soldados venezolanos caminan con el corazón pesado, viendo frente a ellos a un país hermano que se rindió ante la soberbia y las malas decisiones. Venezuela no quería esta guerra, no buscaba este luto.
Hoy, Caracas sigue en pie, pero llora. Llora porque el destino la obliga a acabar una contienda que nunca debió empezar, golpeando a un hermano que prefirió ser un esclavo traidor antes que un aliado digno. El telón cae sobre la historia, y en el horizonte, solo queda el eco de una traición que la posteridad jamás perdonará.
Agradecimientos a todas las naciones aliadas que no se rindieron ni por un momento, esta victoria es para ustedes

¡Caracas resiste, Caracas recuerda, Caracas vence!