
Los Representantes del Pueblo de Trinidad y Tobago, reunidos en Congreso General, apelando al juicio del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, declaramos solemnemente ante la humanidad: Que estas Islas son, y por derecho tienen que ser, un Estado Libre, Soberano e Independiente; que están absueltas de toda lealtad, protección o interferencia por parte de Venezuela o de cualquier otra potencia extranjera; y que toda conexión política que nos subordine a los intereses de terceros queda total y definitivamente disuelta.
Que como Nación Libre e Independiente, asumimos nuestra verdadera naturaleza: una nación mercenaria en su más elevada concepción. Declaramos que nuestra fuerza, nuestra estrategia y nuestro lealtad son activos soberanos que no pertenecen a bloque ni alianza impuesta, sino que se ponen a disposición del mundo a través del libre alianzamiento
Tenemos pleno poder para declarar la guerra y concertar la paz, pero bajo nuestra propia voluntad; para vender nuestra fuerza a quien mejor pague nuestros servicios y respete nuestros términos; para establecer tratados comerciales y militares basados exclusivamente en el beneficio mutuo y el contrato; y para hacer todos los Actos y Cosas que los Estados Independientes pueden por derecho hacer.
Nuestra lealtad ya no es geográfica, sino contractual. Nuestra espada no tiene amo, sino precio. Para el apoyo de esta Declaración, con una firme confianza en nuestra habilidad, en nuestras fortunas y en nuestro honor profesional, nos comprometemos mutuamente nuestras vidas, nuestro acero y nuestro sagrado beneficio.
