La noche del 1 de febrero de 1959, nueve jóvenes expertos en esquí de travesia y excursionismo de larga distancia en invierno acamparon en los Montes Urales, en una montaña conocida como Kholat Syakhl, cuyo nombre significa “Montaña de los Muertos”.
Jamás regresaron.
Semanas después, los equipos de rescate encontraron una escena desconcertante. La tienda de campaña estaba cortada desde dentro, como si hubieran huido desesperadamente.

Las huellas mostraban que algunos abandonaron el campamento descalzos o con muy poca ropa, pese a que la temperatura rondaba los -30 °C.
A un kilómetro y medio aparecieron los dos primeros cuerpos, junto a los restos de una pequeña hoguera. Habían intentado mantenerse con vida.

No lo lograron.
Con el paso de los días fueron apareciendo los demás. Algunos habían muerto congelados.
Otros presentaban fracturas en el cráneo y el pecho tan graves que los investigadores las compararon con las de un accidente de tráfico, aunque apenas tenían heridas externas.
Y entonces llegó el detalle que alimentó el misterio durante décadas.
Una de las excursionistas había perdido la lengua, y tanto ella como otros miembros del grupo presentaban la desaparición de parte de los ojos y graves lesiones en el rostro.
Las teorías no tardaron en aparecer: un ataque militar secreto, un yeti, extraterrestres, experimentos soviéticos… Sin embargo, décadas después, nuevas investigaciones concluyeron que lo más probable es que un deslizamiento de nieve obligara al grupo a abandonar la tienda durante la noche.

El frío extremo habría provocado la mayoría de las muertes, mientras que las fracturas podrían explicarse por el peso de la nieve y una caída en un barranco.
En cuanto a la lengua y los ojos, los expertos creen que desaparecieron después de la muerte, debido a la descomposición natural y a la acción de pequeños animales carroñeros.
Aun así, más de 65 años después, el incidente del paso Dyatlov sigue siendo uno de los casos más inquietantes de la historia.
Basado en hechos reales