Hijos de la BaBa

Alfredo_Cristiani30 de septiembre de 2026entertainment

¿Razón divina o locura presidencial? El gabinete en alerta tras el llamado de la "Santa Iglesia de la Sagrada Concha"

El ambiente en los pasillos de la Casa de Gobierno se ha vuelto denso, tenso y definitivamente surrealista. Durante las últimas semanas, lo que comenzó como comentarios aislados en las reuniones de gabinete matutinas ha escalado a una preocupación abierta entre los ministros: el Presidente afirma estar recibiendo visiones y mensajes directos de un supuesto "poder celestial".

Según fuentes cercanas al círculo íntimo del mandatario, estas revelaciones nocturnas han venido acompañadas de un mandato divino tajante. Las fuerzas del cielo le habrían encomendado la misión de fundar una nueva institución espiritual para llevar al país hacia una nueva era. ¿El nombre designado por las alturas? La Santa Iglesia de la Sagrada Concha.

El Gabinete, entre la fe y el pánico

Aunque los portavoces oficiales han intentado matizar las declaraciones diciendo que se trata de "metáforas espirituales para guiar el liderazgo moral de la nación", la realidad tras puertas cerradas es otra.

El Ministro de Defensa y el Gabinete de Seguridad han expresado en privado su inquietud sobre cómo afectará esta cruzada espiritual a la estabilidad política del servidor. Por su parte, la bancada oficialista no sabe si comenzar a tramitar los permisos para el primer templo o convocar a un comité de evaluación médica.

"Nos dijo que el poder del cielo no se cuestiona, y que la Sagrada Concha es el único símbolo capaz de unir a nuestro pueblo frente a los enemigos externos", confesó en estricto anonimato un alto funcionario tras la última reunión del Consejo de Ministros.

¿Un nuevo dogma político?

El Presidente no parece dispuesto a dar un paso atrás. En sus apariciones más recientes, ha comenzado a vestir tonalidades más claras y a incluir referencias místicas en sus discursos económicos y geopolíticos. Se rumorea que ya se trabaja en un borrador de decreto para declarar la festividad oficial de la iglesia y concederle exenciones fiscales.

Mientras tanto, en las calles y en los chats de la comunidad de War Era, la noticia ha corrido como pólvora. Entre memes, debates teológicos improvisados y alianzas que ya evalúan si jurar lealtad al nuevo culto para ganar puntos de fe, la pregunta queda flotando en el aire: ¿estamos ante el nacimiento de la mayor teocracia de la era moderna o ante la mayor crisis de salud mental en la historia del gobierno?

Por ahora, solo algo es seguro: en este gobierno, la fe y la política se han vuelto a cruzar... y el resultado promete ser histórico.