King K. Rool: El Cocodrilo de Tabasco

Green-Scorpion14 de septiembre de 2026entertainment

En las tierras húmedas de Tabasco, donde los ríos parecían no tener fin y los pantanos escondían secretos que ningún historiador se atrevía a registrar, nació un cocodrilo distinto a los demás.

Su nombre original fue King K. Rool, aunque durante muchos años ese nombre no apareció en ningún documento oficial.

El pequeño protegido de Don Porfirio

La historia oficial sostiene que K. Rool nació en algún punto perdido de la costa tabasqueña a finales del siglo XIX. La historia que circula entre veteranos, políticos retirados y viejos habitantes de las haciendas es mucho más extraña.

Cuando todavía era un cocodrilo pequeño, fue encontrado por Porfirio Díaz, quien quedó sorprendido por su inteligencia y, sobre todo, por su capacidad para comprender conversaciones políticas.

Díaz decidió criarlo bajo su protección.

El joven K. Rool aprendió rápidamente las reglas fundamentales de la política mexicana:

El poder se conquista, se conserva y jamás se entrega voluntariamente.

Durante su juventud observó banquetes, reuniones de gabinete, campañas militares y negociaciones diplomáticas. Aprendió a leer mapas, interpretar estadísticas y reconocer a un político corrupto simplemente por la forma en que evitaba mirar a los ojos.

Pero la caída del régimen porfirista cambió su vida.

K. Rool desapareció.


El nacimiento de Green-Scorpion

Durante décadas, nadie supo qué había ocurrido con aquel extraño cocodrilo que había frecuentado las reuniones del antiguo régimen.

Entonces apareció un personaje conocido únicamente como:

GREEN-SCORPION

Vestido con uniforme militar, sombrero de campaña y una enorme insignia verde sobre el pecho, Green-Scorpion comenzó a aparecer en reuniones políticas clandestinas.

Su identidad jamás fue confirmada.

Algunos decían que era un veterano de la Revolución.

Otros aseguraban que era un agente extranjero.

Un viejo diputado llegó a decir:

"Ese cabrón no es un hombre. Es un cocodrilo."

El diputado desapareció políticamente al año siguiente.

La identidad de Green-Scorpion permaneció oculta, especialmente después de los escándalos relacionados con el PRN, organización política ficticia que había quedado vinculada a una serie de negocios turbios, desapariciones de documentos y misteriosas concesiones territoriales.

K. Rool comprendió entonces que su verdadero nombre podía convertirse en un problema.

Así nació su segunda vida.


El hombre —o cocodrilo— del PARM

Con el paso de los años, Green-Scorpion encontró refugio político en el PARM.

Allí desarrolló una reputación peculiar.

Era un hombre de pocas palabras, pero cuando hablaba de México podía permanecer horas frente a un mapa de la República señalando carreteras, ríos, puertos y zonas agrícolas.

Su discurso era simple:

  • combatir el narcotráfico;

  • defender la soberanía territorial;

  • impedir que las tierras nacionales terminaran en manos extranjeras;

  • recuperar la autoridad del Estado;

  • y devolverle a México lo que, según él, los políticos le habían quitado.

Su apariencia tampoco ayudaba a tranquilizar a nadie.

Medía casi dos metros, pesaba cientos de kilos y tenía una mandíbula capaz de partir una silla presidencial.

Aun así, insistía en que era un político moderado.


"Si Morena no puede, yo sí."

La verdadera ambición de K. Rool permaneció oculta durante décadas.

Hasta que, durante una reunión privada, alguien le preguntó qué haría si el gobierno de Morena no lograba terminar con el narcotráfico y la venta de tierras a los llamados "jugos".

K. Rool permaneció en silencio.

Miró por la ventana.

Después tomó su enorme copa de agua de pantano y respondió:

"Entonces México necesitará un hombre dispuesto a hacer lo que los políticos no se atreven."

—¿Y quién sería ese hombre?

K. Rool sonrió.

"Green-Scorpion."

Desde entonces comenzó a circular el rumor de que K. Rool no pretendía simplemente participar en la política.

Pretendía convertirse en el próximo dictador de México.

No un presidente.

No un gobernador.

No un líder parlamentario.

El Supremo Protector de la República.

Su argumento era que una democracia incapaz de controlar al crimen organizado, proteger sus tierras y mantener el orden terminaría necesitando una mano firme.

Y, según él, pocas manos eran más firmes que una garra de cocodrilo.


Un patriota hasta las lágrimas

A pesar de su carácter autoritario, existe algo que incluso sus adversarios reconocen: K. Rool ama profundamente a México.

En cada ceremonia del PARM permanece completamente inmóvil mientras se iza la bandera.

Y llora.

Llora abundantemente.

Algunos periodistas han insinuado que sus lágrimas son falsas.

Que son simplemente agua.

Que un cocodrilo no puede llorar de emoción.

K. Rool siempre responde lo mismo:

"Todas mis lágrimas son reales."

Y, después de una pausa dramática:

"Aunque sea un cocodrilo."


El secreto que jamás confesó

Existe, sin embargo, un último misterio.

En la oficina privada de K. Rool se conserva una fotografía antigua, cuidadosamente protegida dentro de un marco de madera.

En ella aparece un joven Porfirio Díaz frente a una hacienda.

A su lado hay un pequeño cocodrilo.

El cocodrilo lleva un diminuto uniforme militar.

En la parte inferior de la fotografía hay una inscripción:

"Para K. Rool. Algún día comprenderás que gobernar México es más difícil que conquistarlo."

Nadie sabe si la fotografía es auténtica.

K. Rool nunca lo ha explicado.

Pero cada año, el 13 de septiembre, entra solo a su despacho, observa la fotografía y permanece allí durante varios minutos.

Después se coloca su uniforme.

Ajusta su banda presidencial —que todavía no tiene derecho a portar— y mira el mapa de México que ocupa toda una pared.

Finalmente dice:

"Todavía no."

Y abandona la habitación.

Porque Green-Scorpion puede esperar.

Pero México, según él, no.

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