
La Orden Carmesí observa con especial gravedad lo ocurrido en Andorra.
No hablamos de enemigos extranjeros. No hablamos de hombres nacidos bajo otra bandera. Hablamos de españoles que abandonaron su país para levantar fuera de él una estructura destinada, precisamente, a protegerse de España y de aquello que consideraban una amenaza nacida de su propia patria.
Con el tiempo, aquello dejó de ser refugio y pasó a convertirse en otra cosa.
Bajo la dirección de https://app.warera.io/user/683b0de86b027ca346a01faa, Andorra fue transformada en el llamado Sagrado Mandato, una estructura levantada alrededor de su figura, de su autoridad y de una doctrina en la que ella misma se coloca por encima de quienes la siguen, hasta el punto de proclamarse divina ante su propio séquito, dándose a conocer como la Reverenda Madre.
Para La Orden Carmesí, pocas afrentas pueden ser mayores.
Aquellos hombres y mujeres que siendo españoles y, aun así, han elegido construir su fuerza fuera de España, enfrentarla desde otra tierra y entregar su lealtad a una figura que ha convertido el poder en culto.
La Orden no puede mirar hacia otro lado.
No puede aceptar que quienes alguna vez formaron parte de la nación utilicen otra frontera como escudo para actuar contra ella. Mucho menos cuando esa estructura se levanta alrededor de una autoridad que exige una devoción que ningún hombre, ningún Maestre y ningún gobernante debería reclamar jamás.
Por ello, la consideración de la Orden es clara: la reverenda madre https://app.warera.io/user/683b0de86b027ca346a01faa y todo español que haya entregado conscientemente su voluntad al Sagrado Mandato para actuar contra los intereses de España debe ser considerado Quebrantajuramentos.
Quien abandona su patria, utiliza otra nación contra ella y entrega su juramento a quien se proclama por encima de los hombres ha roto algo mucho más profundo.
Y La Orden no olvida aquello que ha sido quebrado.
Orden · Unidad · Fortaleza.