TLDR: He dimitido como comandante del Tercio de Levas porque me niego a seguir dedicando mi tiempo a sostener unas instituciones estatales que el actual gobierno está debilitando en beneficio propio. La apropiación de espacios nacionales, la captación partidista de jugadores del Tercio de Levas y la falta de autocrítica y coordinación han colmado mi vaso en particular. Llevo semanas advirtiendo de estos problemas y no siendo escuchado. Me retiro porque el rumbo de España ya no me representa.

Acabo de dimitir como comandante del https://app.warera.io/mu/699b67b108b4a1828137bba3. Lo hago porque llevo semanas viendo cómo se debilita, pieza a pieza, la estructura nacional que muchos tardamos meses en levantar, y porque ya no estoy dispuesto a sostenerla con mi trabajo mientras se desmonta desde dentro. Este artículo es la explicación.
No estoy dispuesto a seguir dedicando mi tiempo a un país cuyo devenir no me representa y en cuya voluntad, encarnada por su actual Gobierno, no parece existir una disposición suficiente para cambiar de rumbo. No es la reacción a un único incidente. Es la suma de varios, y lo que me ha decidido es descubrir que no son independientes entre sí.
En septiembre, España celebró las elecciones más multitudinarias de su historia. Un número excepcional de jugadores se implicó en decidir el futuro proyecto nacional. En las elecciones de octubre, con una población similar, la participación cayó en aproximadamente treinta votos. No atribuyo esa caída a una sola causa. Pero un descenso así, en tan poco tiempo, obliga a preguntarse qué se está haciendo con la motivación electoral de quienes acuden a las urnas mensualmente.
https://app.warera.io/party/698e55c4b8e3d16e70acc270 ganó unas elecciones sin oposición clara y su candidato, https://app.warera.io/user/69ee919d4153d7ce8293e5fa, es hoy presidente del Gobierno. No voy a poner en tela de juicio ese resultado. Pero voy a discutir lo que se está haciendo con él: ganar unas elecciones concede la responsabilidad de gobernar España, no la propiedad de España.
Inkietud tiene su propio Discord, como es menester en cualquier organización política relevante, y es legítimo que lo use para organizarse. El problema aparece cuando el Gobierno actual lo promociona constantemente desde los canales estatales de comunicación y desde el chat in-game de España, presentándolo en la práctica como el único lugar de referencia de la vida política del país.
Inkietud ya tiene sus espacios. Lo que me preocupa es que el rumbo de España se debata y se decida cada vez más en un servidor de partido, mientras el espacio nacional pierde peso. Un servidor partidista sirve a sus afiliados. El nacional debe servir a todos los jugadores españoles, sean de quien sean. Si para informarse, opinar o influir hace falta pasar por el filtro de Inkietud, quienes no pertenecen a su partido quedan relegados dentro de unas instituciones que son tan suyas como de los inkietos.
Este es el episodio que más me ha afectado, y lo cuento con detalle porque explica por qué para mí el deterioro dejó de ser una preocupación abstracta.
https://app.warera.io/user/682774c2a3cf9ba485ecc30a, antiguo propietario del Discord Nacional, decidió apartarse. En ese proceso, la propiedad del servidor acabó en mis manos. Nunca entendí que eso me diera un derecho personal sobre el espacio, ni que pudiera usarlo en mi propio beneficio. Lo único que quería era garantizar que siguiera siendo el lugar común de la comunidad española y que la política nacional se siguiera haciendo allí.
Por eso decidí tender la mano y transferir dicha propiedad a https://app.warera.io/user/683bec4b8e35000e012bcd2f, miembro de Inkietud al que consideraba capaz de tender puentes entre quienes piensan diferente. Lo hice de buena fe, frente al presidente y convencido de que el traspaso ayudaría a recuperar el orden y la concordia en la convivencia interna. Antes de hacerlo lo único que pedí expresamente fue que se respetara al equipo de moderación existente, la Guardia Civil. Después del traspaso, lo primero que se hizo fue limitar las potestades esta. Con ello, una decisión tomada para reconstruir la confianza y preservar la continuidad, terminó sirviendo para lo contrario.
Legión no era un jugador cualquiera. Ha venido siendo una pieza fundamental de las capacidades militares y organizativas de España, y desarrolló de forma altruista, con su tiempo y sus conocimientos, herramientas integradas que permitían seguir y coordinar en tiempo real numerosos aspectos del juego. Entre ellas un sistema operativo nacional de vanguardia, puesto al servicio de todos.
Su salida se produjo en un contexto de conflicto que, según me comunicó él mismo, llegó a afectarle incluso en su vida fuera del juego. A ello contribuyó la carta abierta que se le dirigió. Una carta a mi parecer profundamente injusta, que ignoró completamente lo que había aportado a una nación por la que había trabajado más que casi nadie. No digo que Legión estuviera por encima del bien y del mal. Digo que su contribución merecía reconocimiento y que el conflicto merecía como mucho una revisión de responsabilidades, no un trato desproporcionado.
Y lo que más me indigna no es solo que se marchara, sino lo que vino después: nada. Perder a alguien así debería haber obligado a preguntarse qué llevó a una figura tan valiosa a irse, qué responsabilidad tuvo cada parte y qué hay que cambiar para no perder a los siguientes. No he visto la más mínima autocrítica al respecto. Un país que pierde a quien lo dio todo y no se examina a sí mismo no ha entendido el daño y está condenado a cometer los mismos errores una y otra vez.
España construyó en su día un sistema de Tercios (UMs estatales) con un principio esencial: servir al país, no a una facción en concreto. Ese sistema imparcial y no partidista se acordó en su día con el apoyo de todos los partidos políticos con representación parlamentaria, Inkietud incluida. La separación entre lo nacional y lo partidista no era, por tanto, una manía mía, sino un principio compartido. El https://app.warera.io/mu/699b67b108b4a1828137bba3 formaba parte de él: recibíamos a los jugadores nuevos, los acompañábamos y los ayudábamos a entender el juego e integrarse en la nación para que luego, cuando llegasen a nivel 20, ya decidieran libremente por su cuenta qué camino emprender.
Ya advertí de las prácticas agresivas de captación durante la legislatura de https://app.warera.io/user/6a0ad9db09524c84480dcbc7 en septiembre, en la carta de despedida que envié a la embajada de Inkietud. De la que, por cierto, sigo esperando respuesta. Aquella carta no nació de una simple sospecha. Antes de enviarla ya había trasladado a https://app.warera.io/user/683bec4b8e35000e012bcd2f mi malestar por la salida prematura de jugadores de Levas hacia unidades de Inkietud antes de alcanzar el nivel 20, y se me respondió que eran casos puntuales, relacionados con amistades de quien es actualmente Ministra de Asuntos Exteriores. Días después llegaron a mi poder varias conversaciones independientes con jugadores que apenas se acababan de registrar, de las que recibí constatación probatoria de que, sistemáticamente https://app.warera.io/user/696d1a997c0dcad7a14c85eb intentaba incorporar recién llegados a Inkietud y, sobre todo, dirigirlos hacia unidades mercenarias afines al partido saltándose por completo el mecanismo de formación neutral y estatal.
Esa explicación no resistía el contraste con los hechos. Los jugadores esta vez habían llegado, en su inmensa mayoría, a raíz de un llamamiento público del entonces presidente en Mediavida, sin relación previa ni justificación razonable para un trato al margen de los mecanismos comunes de incorporación. En la carta advertí de que esas prácticas perjudicaban a España, dañaban la imagen de Inkietud y generaban desconfianza hacia quienes aspiraban a dirigir el país, y pedí que, ganara quien ganara, se respetara la función de las estructuras estatales: la bienvenida de los nuevos ciudadanos pertenece a España, no a ningún partido ni a ninguna unidad militar sesgada. Hoy tengo constancia gráfica de que este problema no ha cesado, sino que va en aumento, ahora que ya es incluso el Presidente del Gobierno, https://app.warera.io/user/69ee919d4153d7ce8293e5fa, quien contacta personalmente con miembros del Tercio de Levas aún lejos de su graduación para animarlos a incorporarse a las unidades militares de Inkietud y abandonar el sistema estatal hasta ahora respetado y fomentado por todos.
Un partido tiene derecho a reclutar afiliados, y los jugadores son libres de elegir su unidad tras graduarse. No es eso lo que denuncio. Denuncio que lo haga quien ocupa la máxima responsabilidad ejecutiva del país, pasándose por el arco del triunfo lo previamente acordado y que constituye los cimientos de una estructura nacional construida por mucha gente en pos del interés común, y que lo haga contra un modelo que su propio partido apoyó en su día.
El efecto es evidente: para el actual Gobierno, el https://app.warera.io/mu/699b67b108b4a1828137bba3 a día de hoy sirve meramente para identificar y reunir jugadores que luego van a ser inmediatamente incentivados a abandonar el sistema común. Ya ni siquiera se esperan a las apenas dos semanas que puedan transcurrir para que alcancen el nivel 20 tras la actualización de los hitos y el boost de experiencia que constituye. En definitiva, el trabajo altruista de unos está efectivamente sirviendo para engrosar las filas partidistas de otros, y ya ni se esconde.
Por eso lo considero irresponsable y no un simple exceso de entusiasmo partidista. El Tercio de Levas existe (o existía) para que quien llega conozca el juego, se desarrolle y decida libremente cómo participar, cada jugador sacado de ahí antes de tiempo vacía de contenido el sistema estatal de UMs y el trabajo de bienvenida del Estado. Es la misma lógica que desplaza al Discord Nacional en favor del servidor del partido: lo común se debilita para que lo partidista crezca deliberadamente.
Por otro lado sigo esperando a que https://app.warera.io/user/696fdb3592bf184237c12cbb, o a quien les dé por poner de Ministro de Economía, se ponga en contacto conmigo para coordinar programas nacionales y en particular el PAN, tal y como se proponía en las hojas de ruta proyectadas al final de la pasada legislatura. Una transición ordenada exige hablar con quienes conocen los proyectos en marcha. Ha pasado ya casi media legislatura y esa comunicación no ha llegado.
En cuanto a exteriores, España terminó el mandato anterior en una posición idílica: con el apoyo consolidado de numerosos países en https://app.warera.io/alliance/6a9250a52d7987e3b737be2e, buenas relaciones con potencias mundiales fuera de la alianza y simpatías incluso en naciones clave de bloques contrarios. Era un activo que costó mucho trabajo y que el nuevo Gobierno tenía la responsabilidad de hacer lo posible por preservar. Mi valoración es que buena parte de ese trabajo se ha perdido, y me preocupa seriamente que España esté en la cuerda floja, con riesgo de ser expulsada de MILF y marginada por el resto de alianzas de renombre. Me consta también, hablando recientemente con colegas internacionales, que el desempeño de España en asuntos exteriores no está ni de lejos a la altura de lo que se le encomendó. La política exterior no se mide por la cantidad de mensajes publicados, sino por su calidad y los apoyos que tejen y conservan.
Tampoco he obtenido respuesta de https://app.warera.io/user/698b7709852386695bda068a, líder de Inkietud, ni cuando le escribí para tratar el traspaso de la propiedad del chat de comandantes nacionales, ni cuando envié la ya mencionada carta de despedida a la embajada de su partido. Por lo visto no tengo tiempo para que me escuche, pero él sí que parece tenerlo para otros menesteres menos relevantes y beneficiosos para España, como montarse sus dramas de turno o intentar convencer a miembros imparciales y apolíticos del Ágora Ibérica para unirse a su partido.
He trabajado en estas estructuras nacionales por una razón sencilla: creía que España debía poder sostenerse con independencia de quién gobernara. Instituciones, programas, unidades militares y espacios comunes que no pertenecieran a nadie en particular y nos sirvieran a todos independientemente de los colores. Eso es lo que veo erosionarse de la noche a la mañana, el Discord de un partido pretende ocupar el lugar del nacional, se retiran potestades tras un traspaso hecho de buena fe, se pierde a jugadores clave sin autocrítica, se persuade a reclutas prematuramente y de forma sistemática rompiendo lo acordado por el sistema estatal, se descoordinan los programas estatales y se deteriora en tiempo récord nuestra posición exterior.
Por separado, alguno de estos hechos podría pasar por un incidente. Juntos, y tras advertencias que cayeron en saco roto, dibujan una pauta. Por eso me retiro de la primera línea, no por rencor ni para castigar a un país que me importa, sino porque ya no me reconozco en su rumbo y no quiero seguir prestando mi tiempo a una dinámica que considero perjudicial. Me retiro voluntariamente al ostracismo.
https://app.warera.io/user/69ee919d4153d7ce8293e5fa, esto no son incidentes aislados. La promoción de los espacios de Inkietud desde los canales del Estado y el vacío deliberado al Discord Nacional, pese a que ya no quedan excusas porque vosotros estáis al mando, la captación de jugadores recién llegados al https://app.warera.io/mu/699b67b108b4a1828137bba3 hacia las unidades militares de tu partido y el debilitamiento de estructuras construidas durante meses responden, a mi juicio, a un modus operandi premeditado. Uno que contradice el sistema imparcial y no partidista de UMs que tu propio partido en su día ayudó a construir, y que hoy presenta como interés de todos lo que en realidad solo beneficia a Inkietud.
No importa el empeño que se le ponga, España siempre transcenderá Inkietud y cualquier otro partido que gobierne. Nos volveremos a ver cuando las circunstancias sean las apropiadas. Hasta entonces, buena suerte.