Ante el ultimátum de Honduras y la exigencia de devolver los territorios actualmente bajo control mexicano, la respuesta en México ha comenzado a tomar forma en las calles, entre las fuerzas armadas y amplios sectores de la población:
"No retroceder y permanecer unidos."En distintas ciudades, ciudadanos han expresado su respaldo a quienes se encuentran en las zonas del conflicto y a las fuerzas mexicanas desplegadas para mantener las posiciones nacionales.
Entre las filas militares, el mensaje es igualmente firme. Las fuerzas mexicanas mantienen sus posiciones y permanecen en máxima alerta ante la posibilidad de una nueva ofensiva.
Para miles de ciudadanos, la disputa ha dejado de ser únicamente una cuestión política y se ha convertido en una prueba de unidad nacional.
“Esta es nuestra tierra y no abandonaremos a nuestra gente”, se escucha entre los manifestantes reunidos en apoyo a las fuerzas nacionales.
México enfrenta ahora una de las mayores crisis de su historia reciente. Mientras las tropas permanecen firmes y los ciudadanos respaldan la defensa nacional, el sentimiento que recorre al país puede resumirse en una sola consigna: