Un pueblo que no se une a los pobres para denunciar desde los pobres las injusticias que con ellos se cometen, no es verdadero pueblo. De nada serviría un pueblo acomodado en el bienestar material, un pueblo que olvida que fue excluido fuera de los muros de la ciudad, un pueblo que no quiere oír el grito de los oprimidos, el clamor de los perseguidos, el llanto de tantos hogares que lloran la desaparición de sus seres queridos...»
«Es triste decirlo, hermanos, pero hay ciudadanos que quieren un pueblo mudo, un pueblo que no se meta en problemas. Pero el pueblo tiene que meterse en líos por causa de la justicia. El pueblo tiene que ser perseguido; no puede ser un pueblo burgués, instalado en el confort, cuando la dignidad muere desnuda a la intemperie