
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Hermanos, hoy nos reunimos aquí para elevar nuestra plegaria dando gracias al Señor. Reconocemos su presencia constante, especialmente en los momentos de dolor y fatiga.
Ponemos en sus manos la vida y el esfuerzo de nuestros combatientes en Dakar, quienes, con valentía, honor y sacrificio han cumplido con su deber guiados por su mano protectora.
"El Señor es mi fuerza y mi escudo; en el confió mi corazón, y por el fui ayudado, por lo que con mi cántico le alabaré. El Señor es la fortaleza de su pueblo, y el refugio salvador de su ungido."
Palabra de Dios.
Queridos hermanos, las palabras del salmista resuenan con fuerza en este momento. Las misiones en tierras lejanas como Dakar no están exentas de desgaste, dureza y momentos de incertidumbre. Sin embargo, en medio del desierto y la fatiga, nuestros soldados han hallado un sustento invisible pero indestructible.
Dios ha sido el escudo que los ha protegido y la fuerza que ha sostenido sus brazos cuando el cansancio amenazaba con vencerlos. Cada paso dado con honor, cada jornada de entrega por la paz y la seguridad, ha sido posible porque el Señor ha renovado su espiritu.
No caminaron solos; la providencia divina ha guíado sus misiones y ha cuidado de sus familias en la distancia. Hoy, nuestra oración es un reconocimiento sincero a esa fortaleza venida de lo alto y una acción de gracias por el retorno y la labor cumplida.
Presentemos ahora nuestras plegarias al Señor, diciendo juntos:
Señor, escucha y ten piedad.
Por nuestros combatientes en Dakar, para que el Señor recompense su abnegación, proteja su salud y guarde siempre su espiritu en la concordia. Roguemos al Señor.
Por las familias que han esperado con paciencia y oración en España, para que sientan el consuelo y la paz de Dios todopoderoso. Roguemos al Señor.
Por todos aquellos que trabajan incansablemente por la justicia, la paz y la concordia entre las naciones. Roguemos al Señor.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nuestros soldados, sobre sus familias y sobre todos nosotros y nos acompañe siempre.
Amén.
