
"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni óxido que los consuman, ni ladrones que listen perforar paredes y robar. Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso. Pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad tan grande será!»."
La palabra de hoy nos invita a calibrar nuestra mirada y a revisar en qué estamos invirtiendo verdaderamente nuestra energía vital.
La enseñanza: Jesús hace una comparación muy clara sobre el valor de las cosas. Los bienes materiales, los rangos o las riquezas terrenales son pasajeros y propensos a desgastarse o perderse. El verdadero valor se encuentra en los "tesoros del cielo": la paz interior, los actos de bondad genuina, el amor a la familia y la rectitud de nuestras intenciones. Lo que acumulamos en el alma es lo único que nadie nos puede quitar.
La aplicación diaria: En nuestra rutina (e incluso dentro de las dinámicas de estrategia del juego), es fácil obsesionarse con acumular números, recursos o estatus. Jesús nos recuerda que "donde está tu tesoro, allí estará tu corazón". Si ponemos nuestra felicidad solo en lo material, viviremos con la ansiedad constante de perderlo. Además, nos habla del "ojo como lámpara": si miramos la vida con generosidad, optimismo y limpieza, todo nuestro día estará lleno de luz; pero si miramos con envidia, avaricia o desconfianza, nos encerraremos en la oscuridad.
La fortaleza: Hoy es un día perfecto para limpiar la mirada. Despójate de las preocupaciones por lo que no puedes controlar y enfócate en lo que realmente enriquece tu vida en lo cotidiano: una buena conversación, un gesto de apoyo a quien lo necesita o un momento de tranquilidad espiritual.
"Señor, te pedimos hoy que sanes nuestra mirada. Danos un ojo limpio y un corazón generoso para ver el mundo con tus ojos de amor y compasión. Ayúdanos a despegarnos de la ambición y de la preocupación por las cosas pasajeras, y enséñanos a acumular tesoros de bondad, paciencia y fe que permanezcan para siempre. Bendice nuestras actividades, protege a nuestras familias y llena de tu luz a toda Venezuela y el mundo. Amén."
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