El 15 de septiembre de 1842 fue fusilado el General Francisco Morazán. Antes de morir, dejó una frase que quedó grabada en la historia:
"Mi amor por Centroamérica muere conmigo."
Pero hoy podemos decir que ese amor no murió. Vive en cada centroamericano que cree en la unidad de nuestros pueblos.
En War Era, la República Federal de Centroamérica no es un proyecto de potencias extranjeras ni de intereses ajenos. Ninguna de nuestras naciones es un títere o un proxy de otro país. Cada nación que forma parte de nuestra Federación está en manos de sus propios hijos, de centroamericanos que luchan por el futuro de su tierra.
Y no descansaremos hasta ver una República Federal de Centroamérica fuerte, unida y completamente consolidada por nativos. Porque el sueño de Morazán no pertenece al pasado; pertenece a quienes tienen el valor de construirlo en el presente.