Cayó Andalucía.
Lo que era nuestro refugio… ya no existe.
Bélgica avanza sin freno, paso a paso,
robando cada conquista como si nunca hubiera sido nuestra.
Y ahora miran al océano.
Canarias.
Nuestra última llama.
Dicen que seremos tierra de cerveza y gofres.
Que es cuestión de tiempo.
Que ya está decidido.
Pero mientras todo arde…
mientras el mapa se rompe…
hay colas para la lotería.
Porque así somos.
Nos invaden, nos venden, nos conquistan…
pero si toca, toca.
Quizá no podamos controlar esta guerra absurda.
Pero aún creemos en un número,
en un golpe de suerte,
en que algo, por una vez, salga bien.
Hemos perdido el norte.
Hemos perdido el sur.
Hemos perdido el sentido.
Pero no las ganas.
Si vienen a por las islas…
nos encontrarán allí.
Con esperanza, con rabia…
y con un décimo en el bolsillo.
SEGUIMOS.
