Asumo el cargo de vicepresidente con plena conciencia del peso que esto implica. Mi experiencia como Ministro de Economía en Guatemala no fue solo una etapa administrativa, sino una escuela donde aprendí que el verdadero poder de un país no está en sus recursos, sino en su organización, disciplina y visión a largo plazo. Nicaragua hoy necesita exactamente eso.
La prioridad inmediata es clara: orden.Sin orden no hay crecimiento. Sin estabilidad no hay inversión. Sin dirección no hay futuro.
No estamos reconstruyendo solo un gobierno. Estamos forjando una identidad.
A quienes dudan, les digo esto: no buscamos aprobación externa. Buscamos resultados internos.A quienes apoyan, les pido disciplina, paciencia y compromiso.Y a quienes aún se resisten al cambio, deben entender que este proceso no se detendrá.
Nicaragua no vuelve al pasado. Nicaragua avanza.
Y esta vez, lo hará bajo sus propias reglas.
¡Patria y Libertad!