La única revista que sabe lo que tu presidente hizo anoche
Por Jastro Belmonte, su reportero de confianza
Españoles, ya hay Congreso. Y ya hay quien sale a la escalinata a proclamar victorias absolutas con esa cara de gato que se ha zampado al canario.
Pero este reportero ha hecho algo peligroso, casi subversivo: coger una calculadora. Y, oh sorpresa, los números no dicen lo que dicen los discursos.
Hoy traigo un sobre que llegó a mi mesa por error, una titiritera a la que se le sueltan los hilos, y una respuesta personal a cierta Ministra que ha tenido el detalle de nombrarme.
Agárrense.
Empecemos por lo gordo. A esta redacción llegó, por error, un documento que no estaba destinado a estos ojos: una lista de quién debía votar a quién en las elecciones al Congreso. Nombre por nombre, cruz por cruz. Alguien se equivocó de destinatario, y ese alguien tiene el despacho con vistas al Ministerio de Defensa. Torpezas que tiene una cuando cree que lo controla todo.
Como aquí no publicamos rumores, lo verifiqué: contacté con uno de los nombres de la lista, y me lo confirmó. El papel es real. No hay invento.
Y voy a ser justo, que es mi sello: lo de organizar el voto de los propios militantes lo entiendo.
No lo comparto —a mí eso de que te digan a quién votar me da grima—, pero lo entiendo: es vieja política, la hacen todos, repartir para no malgastar. Hasta ahí, le concedo el punto.
El problema es lo que viene después. Porque en esa lista, entre los fieles del partido, aparecen nombres de personas que dicen no tener nada que ver con la política. Gente que jura que esto ni le va ni le viene, que "yo de partidos, nada", que no pisa un mitin… y que, sin embargo, ahí están. Con su voto ya asignado.
¿Cómo se come eso, Excelentísima? A tus militantes los organizas, vale. Pero al que ha dicho, con todas las letras, que él de política nada de nada… ¿también le marcas la casilla? Porque entonces ese ciudadano no es un votante: es un recado.
Y su voto no es suyo: es prestado, dirigido, puesto
en su mano de camino a la urna. Resulta que los "apolíticos" sí tienen partido — el del que les rellena la papeleta.
Y a eso, por mucho que duela, no se le llama organización. Se le llama votar por boca de otro.
Ese documento, más que una lista, es un mapa de hilos. Enseña cómo se dirige el voto desde un solo despacho: a este aquí, a aquel allá, al de más allá también. La Ministra mueve los dedos y las cruces caen donde ella quiere. Una titiritera y su teatro.
Pero aquí viene lo interesante, y lo digo con prudencia, que QUE?! no afirma lo que no puede probar: en esa misma lista había cuentas que el propio juego acabó retirando por sospechosas. ¿Qué eran exactamente? No lo voy a sentenciar yo —de eso ya se encargó quien tenía que encargarse—. Me quedo con lo único que importa: estaban en SU lista. Y que a una titiritera le quiten marionetas del tablero solo significa una cosa: que ni ella controla del todo el teatro que ha montado.
Esa es la grieta, señores. La Ministra maneja muchos hilos… pero no todos le obedecen, y algunos se le rompen en la mano. ¿Quieren la prueba viviente de que su control tiene un límite? No hace falta irse a cuentas raras.
Basta con mirar quién ha ganado estas elecciones.
El político más votado de toda España es https://app.warera.io/user/698072a562a3fc2178c05154. 15 votos — el doble que el siguiente. ¿Y quién es https://app.warera.io/user/698072a562a3fc2178c05154? El ministro que hace una semana se soltó de las cuerdas y se largó del Gobierno.
Ahí lo tienen: la marioneta que cortó sus propios hilos… y resultó más querida que la titiritera.
Mientras la Ministra proclama "control absoluto", su pieza fugada es el número uno del país, por goleada. No hay imagen que lo resuma mejor: maneja todos los hilos menos el que de verdad importaba, y ese anda suelto, votadísimo, demostrándole a toda España que del puño de hierro también se escapa uno.
Y cuando se suelta el primero, los demás empiezan a mirar hacia la puerta.
Kanuta no es una anécdota: es el primer hilo roto de muchos.
Proclama la Ministra, textual: "cinco candidatos, cinco escaños, pleno absoluto. Recuperamos la mayoría absoluta." Hilemos fino, que la trampa está en la palabra.
¿Mayoría absoluta en el Congreso? No. Once escaños, han sacado cinco — empatados con Inkietud, que sacó otros cinco.
Cinco no es seis. En la cámara van empatados, no mandando. Presumir de "mayoría absoluta parlamentaria" es venderse de más.
Pero seamos honestos, que QUE?! no engaña: el poder lo tienen, y bien gordo. Controlan la presidencia, controlan los ministerios y comparten el mayor bloque del Congreso. Lo controlan TODO… salvo un detalle. ¿La única silla del Estado que no es suya? Exteriores. La de https://app.warera.io/user/698072a562a3fc2178c05154. Su propio desertor.
Y ahí está el chiste sin gracia: a eso no se le llama "mayoría absoluta", señora. Se le llama monopolio. Quedarse con el Gobierno entero y la mitad del Parlamento no es ganar unas elecciones: es quedarse con el tablero. Y cuando la única grieta de tu "control absoluto" es un tránsfuga que se te escapó, el problema ya no es la oposición. El problema eres tú.
Profecía de la casa, y la firmo: se puede copar todo —el Gobierno, las urnas, los apolíticos teledirigidos— y aun así írsele de las manos el más votado del país. Eso no es fuerza, es un techo con goteras.
El tiempo juega en su contra. Es cuestión de tiempo de que el pueblo despierte y le retire la escalera mientras sigue ahí arriba saludando a un Congreso que no controla.
Lo personal, que la Ministra ha tenido un detalle conmigo. En su comunicado escribe, con mi nombre
y todo, que "los analistas —Jastro— fracasaron". Me menciona. A mí. Qué honor.
Y dos párrafos después promete "acabar con las comisiones de investigación y las filtraciones malintencionadas" e "ilegalizar y neutralizar cualquier conato de oposición."
Déjenme traducirlo, que tiene guasa fina: la señora me llama fracasado en el mismísimo artículo en el que su propia filtración acaba de aterrizar en mi mesa. Quiere acabar con las filtraciones… y mientras lo escribe, se le cae una del bolsillo que voy yo y publico.
Mire, Excelentísima, con todo el respeto que le tengo (poco): blinde sus operaciones secretas, apruebe sus leyes de acero, llámeme fracasado las veces que quiera.
Pero la prensa no se calla. Cuanto más amenaza con cerrarnos la boca, más alto le leemos los papeles. Y este, créame, lo tengo enterito.
Como aquí no todo es politiqueo, vamos al campo de batalla. Y por una vez, buenas noticias: ¡por fin hay movimiento! Se están trayendo tropas y refuerzos, se tejen alianzas a destajo (Rusia, Portugal, Moldavia, Reino Unido… aunque se firman y se rompen el mismo día, que la patria no sabe mantener una relación) y hay órdenes de batalla sobre la mesa. Algo se mueve. Bendito sea.
Pero no nos vengamos arriba: a día de hoy España controla CERO regiones. Y la cosa ha ido a peor, porque ya no nos ocupa solo Marruecos. Ahora también Túnez.
Entre los dos se reparten las OCHO regiones — el país ENTERO, capital incluida. Mucho escaño que rifarse, mucha "mayoría" que proclamar… para gobernar un territorio del que no se pisa ni un metro. Se reparten un Congreso que flota en el aire.
(Dato para coleccionistas del absurdo: el "enemigo oficial" de España, según los papeles, sigue sin ser ni Marruecos ni Túnez. Es https://app.warera.io/region/6813b7039403bc4170a5d679. No pregunten.)
https://app.warera.io/user/69a42ec240bf6aac8048b688 (Frente Nacional Español): 1 voto. Uno. Su partido tiene cuatro miembros, así que hagan la cuenta: ni sus propios compañeros le votaron. Ese voto solitario tiene toda la pinta de ser el suyo. Se votó a sí mismo y aun así quedó el último. Y lo mejor no es el resultado: es que ha publicado un artículo —"Un voto, una convicción"— jurando que van "por buen camino", que esto es "una realidad de la que aprender" y que "mañana dependerá de nosotros".
¡Por buen camino, dice!
Con un voto, el suyo, y tres compañeros que ni se molestaron en teclear su nombre. Don Pedro, con cariño: cuando el único que cree en tu proyecto eres tú —y las urnas lo confirman al milímetro—, no vas por buen camino: vas solo, y ni el conductor se ha subido al coche. El único Frente Nacional de la historia que no convence ni a su propio frente.
https://app.warera.io/user/698c6049dd9e9986852b3cc9 (Inkietud): FUERA, eliminado en el desempate a cuatro votos. Y aquí la dinastía se queda coja: el jefe, Zakk, entra; su clan, Graw, se queda en la puerta.
Resulta que en casa de los Bloodworth no hay sillas para todos. El villano salva su escaño; el escudero, a la calle.
https://app.warera.io/user/683b0de86b027ca346a01faa: Saturno le susurra que cinco no son seis, por mucho que grite. Mala semana para la aritmética, buena para el autoengaño.
https://app.warera.io/user/698072a562a3fc2178c05154: Júpiter le corona desde la oposición. Ser el más votado tras desertar tiene su guasa cósmica.
https://app.warera.io/user/69a42ec240bf6aac8048b688: Mercurio le recomienda, con cariño, hacer amigos antes que partidos. Y dejar de votarse solo.
El pueblo: alineación favorable a despertarse. Lo dicen las estrellas: el que se cree dueño de todo suele ser el último en ver venir la escoba.
Tienen el Gobierno, tienen los discursos, tienen apolíticos votando a la orden, hilos que se les rompen en la mano y un desertor que les ha salido más votado que la propia Ministra.
Lo que no tienen es la mayoría que proclaman, ni un metro de la tierra que dicen gobernar, ni —por mucho que amenacen— forma de callar a esta humilde revista. Yo seguiré aquí, con la calculadora, el sobre que me llegó por error y la mala leche intacta.
Que el pueblo despierta, Excelentísima. Y cuando despierte, el primero en contarlo seré yo.
Reconquista, que es gerundio. Y democracia, que es sustantivo… aunque algunos la conjuguen como
les conviene.
— Jastro Belmonte, para QUE?!