Revista QUE?! — HE VUELTO

Jastro27 de julio de 2026entertainment

La única revista que sabe lo que tu presidente hizo anoche

Por Jastro Belmonte, su reportero de confianza. En paradero conocido, muy a pesar de algunos.


NOTA DEL AUTOR — LA MUDANZA

Españoles. Y andorranos que me leen de contrabando, que sé que están ahí.

Sí: he vuelto. He cruzado el Pirineo con una maleta, una libreta y el C1 de catalán a medio hacer, y he vuelto a casa. Sin ruido, sin desfile, sin comunicado sellado para la eternidad. Uno es de donde es, y yo soy de donde se grita.

No les voy a engañar con discursos: vuelvo porque me necesitan. Me he asomado al patio nacional y esto no es un país, es un mosaico: tres presidentes en un solo julio, un Congreso repartido en taifas, catorce guerras abiertas a la vez y la hucha nacional otra vez en 989 — la misma cifra, al céntimo, que denuncié en mayo. España está más fragmentada que nunca. Para un país, eso es un problema. Para un reportero, es una vocación.

Así que QUE?! vuelve. Y vuelve como se fue: sin presupuesto, sin miedo y sin paga. A darlo todo, que todo lo mío cabe en una maleta: libreta, calculadora y mala leche.

Pero antes de ponerme con lo de siempre, tengo dos cartas que contestar. Porque me he ido de Andorra y, por lo visto, no he dejado indiferente a nadie. Una me llama hoja podrida. La otra me busca vivo o muerto.

El cariño, como los martinis, cada uno lo sirve como sabe.


CARTA PRIMERA — A LA REVERENDA MADRE

Excelentísima, Regente Absoluta, Vicaria Suprema y jefa de mi antiguo grupo de vecinos:

He leído su comunicado. Dos veces. La primera por trabajo; la segunda por placer, se lo confieso.

En él me llama usted insignificante, prescindible y "hoja podrida". Y lo hace en un COMUNICADO OFICIAL DEL SUPREMO MANDO, firmado y sellado —cito— "para la eternidad de los tiempos". Señora: a lo prescindible no se le dedica la eternidad. La eternidad es carísima, y usted no gasta en cualquiera. Es ya la segunda vez que su Excelencia me menciona por escrito en un documento de Estado; a la tercera le voy a tener que cobrar la publicidad.

Ahora, lo justo, que es mi sello. ¿Que me enseñó cosas? Cierto, y de las que no se olvidan. ¿Que en su casa comí, escribí y aprendí? También. ¿Que su Falange es una máquina de las de verdad? Lo he mirado esta mañana, porque yo las despedidas las verifico: top-12 del mundo, con trece gatos.

Enhorabuena, sin ironía, que también sé escribir sin ella.

Pero fíjese qué cosa curiosa, Reverenda: dice usted que mi "proyectucho" no habría sido nada sin su tutela. Puede ser. Lo que es seguro es que su comunicado de hoy no sería nada sin mi deserción. Usted me dio contenido; yo se lo devuelvo. Nos necesitamos. Es lo más parecido al cariño que nos
vamos a decir usted y yo.

Y en cuanto a lo de barrer la hoja podrida: barra, barra. Pero mire dónde ha ido a caer la hoja — en su expediente oficial, con sello y todo.

Hay flores que no llegan a tanto.


CARTA SEGUNDA — AL DIRECTOR (Y A SU CARTEL)

Y ahora la otra carta, que es muy distinta. Porque mi antiguo periódico, mi Andorra Today del alma, me ha dedicado una portada entera: "¡¡SE BUSCA!!". Recompensa si me entregan vivo: kit completo azul. Muerto: kit completo rojo.

Dice el cartel que se sospecha que yo era "un espía español". Por favor. Un espía cobra.

Dice también que "sé demasiado". Eso sí lo firmo: es el titular más bonito que me han dedicado nunca, y mire que me han dedicado. Lamento profundamente lo de la industria del martini. Díganles que aguanten, que no cierren: los corresponsales de guerra siempre volvemos de visita, y yo
pienso volver por Navidad, cuando la Reverenda Madre amnistíe o cuando me salga el C1, lo que llegue antes.

Y lo de la silla reservada en la terraza, por cero euros, todo incluido… no la quiten todavía. Los periodistas no volvemos a los sitios: nos tropezamos con ellos otra vez. Guárdenme la vista, que la noticia ya sabe dónde encontrarme.

(Al cinturón de mi antiguo jefe, un saludo aparte. Sin rencor y sin acercarme.)


POSDATA — MAÑANA, LO DE SIEMPRE

Y hasta aquí lo personal, que uno no ha vuelto para hablar de sí mismo más de un número. A partir del próximo, lo de siempre: números, nombres y cajones abiertos. Que este país anda repartido en taifas y alguien tendrá que ir contando quién se queda cada trozo.

Ya saben dónde estoy. En casa. Con la libreta.

— Jastro Belmonte, para QUE?!