Imagina que encierras un pulpo en una caja completamente cerrada, dejando solo un pequeño agujero.
Lo normal sería pensar que no tiene ninguna posibilidad de escapar. Pero si ese agujero es tan grande como uno de sus ojos, probablemente desaparecerá en pocos segundos.
¿Cómo es posible?
A diferencia de la mayoría de los animales, los pulpos no tienen huesos. Su cuerpo está formado casi por completo por músculos blandos y flexibles.
La única parte rígida que poseen es su pico, una estructura dura parecida al pico de un loro, situada en el centro de sus tentáculos. Eso significa que, si el pico cabe por una abertura, el resto del cuerpo también puede pasar, aunque el agujero parezca increíblemente pequeño.

Gracias a esta habilidad, los pulpos pueden esconderse en grietas diminutas, escapar de depredadores e incluso salir de acuarios mal cerrados.
Lo más increíble es que algunos pulpos han aprendido a abrir tapas, desenroscar frascos e incluso escapar de acuarios durante la noche para buscar comida antes de regresar a su tanque.
¿Lo sabias?