Para una jirafa, ese riesgo ha existido durante millones de años.
Aunque son los animales terrestres más altos del planeta, las jirafas son especialmente vulnerables cuando se tumban.
Para levantarse necesitan varios segundos y, durante ese tiempo, un león o una hiena podrían atacarlas.
Por eso, la evolución las ha llevado a dormir de una forma muy peculiar.

En libertad, una jirafa adulta suele dormir entre 30 minutos y 2 horas al día, repartidas en pequeñas siestas que a menudo duran solo unos minutos.
La mayor parte del tiempo duerme de pie, y solo cuando se siente completamente segura se tumba y apoya la cabeza sobre su lomo para entrar en un sueño profundo.
Puede parecer agotador, pero para ellas es la mejor estrategia para seguir con vida.
Mientras otros animales descansan durante horas, las jirafas han cambiado el sueño por la vigilancia.