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PARTE SEGUNDA
ÍNDICE
PARTE PRIMERA
- I. CÓMO ENTENDER ESTOS 8 SIGLOS
- II. LA HERENCIA DEL REINO VISIGODO
- III. CONQUISTA MUSULMANA
- IV. COVADONGA Y PELAYO
PARTE SEGUNDA
- V. EL REINO DE ASTURIAS
- VI. AL - ÁNDALUS
- VII. ABDERRAMÁN I
- VIII. SOCIEDAD Y CULTURA DE AL - ÁNDALUS
PARTE TERCERA
- IX. EL CALIFATO DE CÓRDOBA
- X. LA FITNA Y LOS REINOS DE TAIFAS
- XI. LOS NÚLEOS CRISTIANOS PIRENÁICOS
- XII. LEÓN Y EL NACIMIENTO DE CASTILLA
PARTE CUARTA
- XIII. SANCHO III EL MAYOR
- XIV. TOLEDO
- XV. EL CAMINO DE SANTIAGO
- XVI. LOS ALMORÁVIDES
PARTE QUINTA
- XVII. ARAGÓN Y LOS CONDADOS CATALANES
- XVIII. PORTUGAL SE CONVIERTE EN REINO
- XIX. LOS ALMOHADES
- XX. LAS NAVAS DE TOLOSA
PARTE SEXTA
- XXI. EXPANSIÓN DEL SIGLO XIII
- XXII. JAIME I Y LA CORONA DE ARAGÓN
- XXIII. FERNANDO III Y SEVILLA
- XXIV. EL REINO NAZARÍ DE GRANADA
PARTE SÉPTIMA
- XXV. ALFONSO X EL SABIO
- XXVI. REPOBLACIÓN Y ORGANIZACIÓN TERRITORIAL
- XXVII. LA SOCIEDAD MEDIEVAL CRISTIANA
- XXVIII. ECONOMÍA MEDIEVAL
PARTE OCTAVA
- XXIX. LA CRISIS DEL SIGLO XIV
- XXX. CONFLICTOS SOCIALES Y RELIGIOSOS
- XXXI. LA CORONA DE ARGÓN EN EL MEDITERRÁNEO
- XXXII. NAVARRA Y SUS VECINOS
PARTE NOVENA
- XXXIII. CASTILLA EN EL SIGLO XV
- XXXIV. ISABEL Y FERNANDO
- XXXV. LA GUERRA DE GRANADA
- XXXVI. CAPITULACIONES Y POBLACIÓN GRANADINA
PARTE DÉCIMA
- XXXVII. EXPULSIÓN DE LOS JUDIOS
- XXXVIII. EL PROYECTO DE CRISTÓBAL COLÓN
- XXXIX. PRIMER VIAJE
- XL. 12 DE OCTUBRE DE 1492
- XLI. CONSECUENCIAS DEL VIAJE COLOMBINO
EPÍLOGO
- XLII. CRONOLOGÍA ESENCIAL
- XLIII. CONCLUSIÓN
- XLIV. FUENTES PARA AMPLIAR
- XLV. FIN DE UNA ETAPA, COMIENZO DE OTRA
EL REINO DE ASTURIAS
Pelayo fue sucedido por Favila y, después, por Alfonso I (739–757), Fruela I, Aurelio, Silo, Mauregato, Bermudo I y Alfonso II.
Alfonso I amplió la influencia asturiana y realizó campañas en el valle del Duero. La tradición habla de un despoblamiento estratégico de la zona, cuyo alcance se discute.
Alfonso II (791–842) consolidó Oviedo como centro político, reforzó la corte y reivindicó la herencia visigoda.
Durante estos reinados se fortalecieron redes aristocráticas, monasterios, sedes episcopales y centros de poder local.
En el siglo IX se difundió el hallazgo del sepulcro atribuido al apóstol Santiago en Compostela, que se convirtió en centro de peregrinación.
AL - ÁNDALUS
Al-Ándalus fue inicialmente una provincia del califato omeya, cuya capital estaba en Damasco. Sus gobernadores dependían de autoridades del norte de África y del califa.
Córdoba terminó convirtiéndose en la principal capital política. La administración aprovechó estructuras fiscales, urbanas y agrarias heredadas de época romana y visigoda.
Los conquistadores incluían árabes y bereberes, con diferencias de rango y acceso a tierras. Las disputas por el reparto del botín y los recursos generaron tensiones.
La rebelión bereber de 741 y los conflictos entre facciones debilitaron el control central.
En 732 una expedición musulmana fue derrotada por los francos en Poitiers/Tours, al norte de los Pirineos; ello no puso fin al dominio musulmán peninsular.
ABDERRAMAN I
En 750 la revolución abasí derribó a los omeyas en Oriente. Abderramán, superviviente de la familia, escapó al Magreb y llegó a la península.
En 756 derrotó a Yusuf al-Fihri y estableció en Córdoba un emirato independiente del califato abasí.
Abderramán I (756–788) organizó un poder dinástico, reforzó el ejército y la fiscalidad e inició la construcción de la mezquita de Córdoba en 785–786.
Los emires Hisham I, al-Hakam I y Abderramán II afrontaron rebeliones urbanas, tensiones fronterizas y conflictos sociales.
Abderramán II (822–852) impulsó la administración, el comercio y la vida cortesana. Córdoba se conectó con los circuitos culturales del Mediterráneo islámico.
SOCIEDAD Y CULTURA DE AL - ÁNDALUS
La población era diversa: musulmanes de origen árabe y bereber, hispanos convertidos al islam (muladíes), cristianos arabizados (mozárabes) y comunidades judías.
Los cristianos y judíos podían conservar su religión como comunidades protegidas (dhimmíes), sometidas a un estatuto jurídico e impuestos específicos; su situación varió según época y lugar.
La conversión al islam y la arabización fueron procesos graduales. No desaparecieron de inmediato las lenguas, costumbres y tradiciones anteriores.
Las ciudades reunían mercados, talleres, mezquitas, baños, barrios residenciales y espacios administrativos. En el campo convivían grandes propiedades y explotaciones campesinas.
Hubo cooperación e intercambio, pero también discriminación, revueltas, tensiones y episodios de violencia entre comunidades.
FIN DE LA SEGUNDA PARTE
— Volka