
Estimados Ciudadanos de la Venezuela Grande y Maravillosa.
Me dirijo a ustedes con una sonrisa nerviosa y las manos sospechosamente suaves, con el firme propósito de remediar mi falta de carácter mediante un régimen intensivo de trabajos forzados.
¿Por qué soy el candidato ideal?
Dieta flexible: He entrenado mi estómago para sobrevivir a base de mango y sardina.
Ahorro logístico: No necesito vacaciones, sindicatos, ni ese molesto concepto llamado "tiempo libre".
Optimismo ciego: Soy capaz de aplaudir con entusiasmo rítmico durante 14 horas seguidas sin preguntar por qué.
Quedo a su entera disposición para que me asignen mis grilletes reglamentarios y me enseñen el verdadero significado de "productividad bajo presión extrema".
Atentamente,
Un voluntario con muchas ganas de no tener opinión.