Un poema para un traidor

Stoltverd28 de julio de 2026entertainment

Me dijeron que eras paisa, bien arriero y berraco,

que por tus venas corría aguardiente en un carrizo,

pero resultaste un traidor, un villano de saco,

que en vez de la bandeja paisa… ¡prefería el pabellón criollo y el cazón frito!

¡Ay, Álvaro, nos engañaste con tu sombrero de paja!

Nos juraste amor eterno montado en la chiva,

mientras le mandabas cables a Caracas por debajo de la cobija,

cambiando el Chocoramo por la Harina PAN y la Malta Regional servida.

¿Y tu acento, Uribe? ¿Dónde quedó el «ave María»?

¿Era solo una mascara para ocultar el «epale, mi pana»?

Nos vendiste la seguridad democrática día tras día,

y por dentro estabas ensayando bailar joropo en la mañana.

¡Uribe Vélez, corazón de cachapa y cara de buñuelo!

Nos rompiste el alma a punta de gaita y tequeño,

nos cambiaste el vallenato por una gaita maracucha sin consuelo,

¡y nos dejaste guayabo eterno en este suelo sin dueño!

Pensábamos que luchabas por la patria en la montaña,

y eras un espía encubierto comiendo arepa de chicharrón,

¡maldita sea la hora de tu falsa hazaña,

nos cambiaste la Aguila por una Polar y nos rompiste el corazón!

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